La piel es el órgano más extenso del cuerpo y tiene una función primordial para mantener al organismo en equilibrio, e acuerdo a la zona del cuerpo varia el grosor y las funciones de la misma. En la cara, además de ser nuestra carta de presentación requiere de cuidados especiales, por esta y otras razones, la industria cosmética ha dedicado mucho tiempo, esfuerzo y dinero en tecnología e investigación para lograr obtener productos que ayuden a la piel a tener una mejor respuesta hacia las agresiones a las que está expuesta y la hagan lucir espectacular.

Existen una gran cantidad de productos para lograr estos objetivos entre ellos contamos con las mascarillas faciales. Las mascarillas faciales se podrían considerar como una parte fundamental para el mantenimiento de la piel del rostro, las encontramos en diversas presentaciones como: crema, arcilla, gel o polvo (se mezclan con un vehículo apropiado), lo que lleva a que ejerzan una acción definida de acuerdo a sus componentes, pudiendo ser clasificadas como:

  • Mascarillas nutritivas:  indicadas para pieles secas, devuelven su aspecto fresco y saludable, contienen vitaminas y elementos que ayudan a retener la humedad.
  • Mascarillas hidratantes: retienen la humedad natural de la piel, son ideales para líneas de expresión, devolviendo la luz y el color perdido.
  • Mascarillas reafirmantes: su efecto lifting (estiramiento) es increíble, recuperando en la piel su aspecto joven y descansado.

Antes de iniciar un tratamiento se recomienda el uso de limpiadores basados en principios activos naturales que equilibran y protegen la integridad de la flora natural de la piel. Entre las combinaciones más utilizadas y con mejores resultados tenemos:

  • Mascarillas formuladas a base de extracto de algas marinas que contienen vitaminas A, B y E, procedentes de la avena y esencia de violeta con propiedades calmantes.
  • Mascarillas formuladas a base de extracto de algas marinas, enriquecidas con té verde y lavanda con propiedades revitalizantes y anti estrés.
  • Mascarillas formuladas a base de extracto de algas marinas con vitaminas C y eneldo; combinación que aporta un efecto antiarrugas, mayor luminosidad ala rostro y estimula la síntesis de colágeno. Gracias a los carbohidratos de las algas y su capacidad para fraguar, se forma un film plástico refrescante que produce una cierta presión sobre la zona en la que se aplica, favoreciendo la penetración de los principios activos aplicados con anterioridad, así como los elementos activos de la propia mascarilla, dejando la piel descansada con un aspecto juvenil y saludable.

Finalmente, las mascarillas son una alternativa más en el cuidado de la piel, el éxito del resultado de un procedimiento cosmético está en tres factores básicos que todo especialista debe conocer: el conocimiento de la piel del problema a tratar, el uso de los avances tecnológicos, las tendencias cosméticas y la demanda y necesidades de los usuarios.

Cosmetóloga Cathy Balandran
Profesora de la carrera Imagen, Estilismo y Cosmetología
Instituto Leona Vicario

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